El fiscal considera constitucional penas más severas al varón
El fiscal considera constitucional imponer penas más duras por ser varón
desde hace más de un año soy una testigo impotente; veo día a día el sufrimiento de un padre que ya no comparte con su hija el poco tiempo que le correspondía por su derecho a visitas (cómo una relación tan fundamental en la vida de una persona puede reducirse a eso?). Lo veo escribirle, me imagino que muchas veces hasta hablará en silencio con ella, mira sus fotos, le sonrie, llora.....
Antes de este larguisimo año, muchas veces fui testigo de otra realidad entre ellos: los ví caminar de la mano, reirse por tonterías, ver una peli juntos, vacaciones en la playa, pelearse porque llegó la hora del baño o de irse, reñirle para que se porte bien, enojarse con él, leer un libro juntos; fui participe de montajes caseros de los cuentos favoritos, inventarnos letras de canciones, los he visto disfrutarse, quererse, buscarse, extrañarse...como padre e hija.
He sido y soy testigo de la rutina que se repite cada 15 días, y siempre através de una cancela que la madre se niega a abrir: la niña ya no quiere irse con su padre. Las razones fueron variando: al principio la culpa eran de los deberes, muchos "pero yo te llamo para que vengas por mí", el cumpleaños de una amiga, más deberes...Por supuesto que el teléfono nunca sonó tampoco lo atendían. Transcurrieron varios meses así y con denuncias de por medio, que se conviertieron en las culpables: "cuando dejes de denunciar a Mamá me voy contigo". Sobra decir que aunque cesaron tampoco ocurre.
Poco a poco la niña que yo conocía se desdibujó, ya no sonreía, ni charlaba, ni tenía palabras cómplices con su padre, no quería hablar con él ni que fuese a recogerla.
Lo veo tropezarse una y otra vez con la lentitud desesperante de la justicia, ahora con un centro de mediación familiar que frente al desconcierto de la situación tampoco puede avanzar lo suficiente para normalizar la vida de los 2.
Lo veo sumergirse y aferrarse a la más mínima esperanza de que todo cambiará pronto para seguir aguantando este suplicio.
He visto como se le iluminó el alma pensado y soñando con que vería por fin a su niña sin una cancela por medio este viernes...eso habían pactado con la madre, un lugar neutral donde encontrarse los tres y demostrarle a la niña que todo esta bien entre ellos. Tampoco. Ella se ha retractado.
Quisiera ser testigo también de la eficiencia y rapidez de la justicia. Los tiempos legales poco tienen que ver con los reales, los necesarios e indispensables para una niña de 9 años.
Quisiera ser testigo de la ecuanimidad judicial, sin prejuicios contra los padres ni avalando sin dudas a las madres custodio.
Quisiera ser testigo de que se preserve sobretodo, el derecho de los hijos a tener y mantener la misma relación con su padre y su madre independientemente de quien tenga la custodia.
Quisiera ser testigo de que el incumplimiento de sentencia sea delito para ambos progenitores, porque al fin y al cabo, a quien avasallan en su falta es a los niños.
Quisiera ser testigo de que este padre y su hija vuelvan a la normalidad de toda relación, sin cancela, sin jueces, ni mediadores....
Quisiera ser testigo de una sociedad madura, donde deje de utilizarse a los hijos para saciar el egoísmo y el ansia de poder sobre el otro, donde los derechos y obligaciones de cada progenitor sean iguales...porque somos el espejo donde se miran, crecen y aprenden.
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